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Artroscopia ortopédica en rodilla, hombro, tobillo y cadera

Artroscopía Ortopédica: Cirugía Mínimamente Invasiva en Rodilla, Hombro, Tobillo, Cadera y Muñeca

La artroscopía es una técnica quirúrgica mínimamente invasiva que permite al ortopedista ver por dentro la articulación y tratar lesiones a través de incisiones muy pequeñas. Se utiliza con frecuencia en rodilla, hombro, tobillo, cadera y muñeca, para abordar problemas como desgarros de menisco o ligamentos, lesiones de cartílago, cuerpos libres, pinzamientos y choque femoroacetabular. Al realizar solo pequeñas incisiones sobre la piel (en lugar de heridas amplias), suele lograrse menos dolor postoperatorio, menor cicatriz y una recuperación más rápida.

Si ya te dijeron que tienes una lesión en menisco, ligamentos, cartílago o pinzamiento en hombro o cadera, es posible que seas candidato a artroscopía. Una valoración a tiempo permite elegir el momento ideal de la cirugía y evitar que la articulación se deteriore más.

¿Cuándo considerar una artroscopía?

  1. Dolor articular persistente (rodilla, hombro, tobillo, cadera, muñeca) que no mejora con tratamiento conservador.
  2. Sensación de bloqueo, trueno o “tope” al mover la articulación.
  3. Inestabilidad: que la articulación “falle” o se salga de su lugar (por ejemplo, hombro que se luxa con frecuencia).
  4. Estudios de imagen (radiografías, resonancia) que muestran desgarros, cuerpos libres o lesiones de cartílago.
  5. Lesiones deportivas o traumáticas con limitación importante de la movilidad o del rendimiento.

Evaluación ortopédica previa a la artroscopía

Antes de plantear una cirugía, el ortopedista realiza una valoración integral para confirmar el diagnóstico, conocer tus expectativas y definir si la artroscopía es la mejor opción en tu caso.

  1. Historia clínica detallada: tipo de dolor, tiempo de evolución, actividades que lo desencadenan, antecedentes de lesiones o cirugías.
  2. Exploración física dirigida a la articulación afectada (rodilla, hombro, tobillo, cadera, muñeca): rangos de movimiento, estabilidad, fuerza y maniobras específicas.
  3. Revisión de estudios: radiografías y, en muchos casos, resonancia magnética para valorar meniscos, ligamentos, cartílago y estructuras profundas.
  4. Explicación del plan: si la artroscopía está indicada, qué se buscará y qué se pretende corregir dentro de la articulación.

¿En qué zonas del cuerpo se realiza la artroscopía?

  1. Rodilla: lesiones de meniscos, ligamento cruzado, cartílago, cuerpos libres y sinovitis. Las incisiones se realizan alrededor de la rótula y en la parte anterior de la rodilla.
  2. Hombro: desgarros del manguito rotador, inestabilidad, pinzamiento subacromial, bursitis. Se hacen pequeñas incisiones alrededor de la parte anterior y lateral del hombro.
  3. Tobillo: lesiones de cartílago, cuerpos libres, sinovitis o secuelas de esguinces. Las incisiones suelen ubicarse a los lados del talón y parte anterior del tobillo.
  4. Cadera: choque femoroacetabular, lesiones de labrum, cartílago. Las incisiones se realizan en la región anterior y lateral de la cadera, guiadas cuidadosamente por imágenes.
  5. Muñeca y otras articulaciones: lesiones de ligamentos, cartílago o cuerpos libres en espacios articulares pequeños, con incisiones milimétricas alrededor de la articulación.

¿En qué consiste la artroscopía?

Durante la artroscopía, el ortopedista introduce una cámara muy pequeña (artroscopio) a través de una incisión, y por otras incisiones milimétricas introduce instrumentos finos para diagnosticar y tratar la lesión en el mismo acto quirúrgico.

  1. Anestesia regional o general, según la articulación y el tipo de procedimiento.
  2. Incisiones pequeñas sobre la piel (generalmente de menos de 1 cm) en zonas estratégicas alrededor de la articulación.
  3. Visualización interna con cámara de alta definición para ver meniscos, cartílago, ligamentos y otras estructuras.
  4. Tratamiento de la lesión: recorte o reparación de menisco, reconstrucción de ligamento, limpieza de cartílago, extracción de cuerpos libres, etc.
  5. Cierre de incisiones con puntos pequeños y colocación de vendaje o inmovilización según el caso.

Recuperación y rehabilitación después de la artroscopía

Aunque la artroscopía es menos invasiva que una cirugía abierta, sigue siendo un procedimiento quirúrgico y requiere cuidados y rehabilitación. El objetivo es que la articulación recupere movilidad, fuerza y estabilidad de forma progresiva.

  1. Manejo del dolor e inflamación con medicación y medidas físicas (hielo, elevación, vendaje).
  2. Rehabilitación dirigida según la articulación y el procedimiento: movilidad temprana, fortalecimiento y ejercicios específicos.
  3. Indicaciones de apoyo (uso de muletas, cabestrillo, bota) y tiempos aproximados para volver al trabajo o deporte.

Resultados que puedes esperar

  1. Disminución del dolor relacionado con la lesión tratada (menisco, ligamentos, pinzamiento, etc.).
  2. Mejor movilidad y función de la articulación intervenida.
  3. Menor cicatriz y, en muchos casos, recuperación más rápida que con cirugías abiertas tradicionales.
  4. Mayor confianza para retomar tus actividades diarias, laborales o deportivas.

Mensaje clave: la artroscopía no es “una cirugía más”, es una herramienta que permite diagnosticar y corregir lesiones por dentro de la articulación con incisiones mínimas. Si llevas tiempo con dolor o limitación y ya te han hablado de una posible cirugía, una valoración ortopédica especializada puede ayudarte a decidir el mejor momento y la mejor opción para ti.


¿Por qué acudir con un ortopedista y traumatólogo para valorar artroscopía?

  1. Experiencia específica en cirugía artroscópica de rodilla, hombro, tobillo, cadera y muñeca.
  2. Interpretación detallada de estudios de imagen para indicar la cirugía sólo cuando realmente está justificada.
  3. Plan integral que incluye preparación previa, procedimiento, rehabilitación y seguimiento hasta tu recuperación funcional.

No se trata solo de “entrar al quirófano”, sino de hacerlo con un diagnóstico claro, objetivos definidos y un plan de recuperación. Si tienes dudas sobre si necesitas artroscopía o quieres una segunda opinión, una consulta puede darte la claridad que necesitas para decidir con tranquilidad.

  • La artroscopía se realiza a través de incisiones pequeñas, lo que suele traducirse en menos dolor y menor cicatriz.
  • En muchas lesiones de menisco y ligamento cruzado, la artroscopía es el tratamiento de elección.
  • La artroscopía permite diagnosticar y tratar en el mismo procedimiento, al ver directamente dentro de la articulación.
  • Un buen programa de rehabilitación postartroscópica es clave para el éxito a largo plazo.
  • No todas las lesiones requieren cirugía, pero cuando la artroscopía está bien indicada, puede cambiar la evolución de la articulación.
  • Evaluación clínica y revisión de antecedentes
    1. Revisión de tu historia de dolor, lesiones, deporte o trabajo que afecten la articulación.
    2. Identificación de tus metas: volver a hacer ejercicio, trabajar sin dolor, recuperar movilidad, etc.
    3. Resolución de dudas sobre el procedimiento, riesgos y beneficios.

  • Exploración y estudios
    1. Exploración músculo-esquelética detallada de la articulación afectada y estructuras vecinas.
    2. Revisión de radiografías, resonancia u otros estudios que ayuden a decidir el mejor tratamiento.
    3. Definición de si eres candidato a artroscopía o si es mejor continuar con un plan conservador.

  • Plan de tratamiento y seguimiento
    1. Diseño de un plan personalizado: tiempos, tipo de cirugía (si se requiere) y rehabilitación.
    2. Recomendaciones para prepararte antes de la cirugía y cuidar la articulación mientras llega el momento.
    3. Agenda de controles posteriores para acompañarte en cada etapa de tu recuperación.

Ortopedista y Traumatólogo en Chihuahua

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