Artroscopía Ortopédica:
Cirugía Mínimamente Invasiva en Rodilla, Hombro, Tobillo, Cadera y Muñeca
La artroscopía es una técnica quirúrgica mínimamente invasiva que permite al ortopedista
ver por dentro la articulación y tratar lesiones a través de incisiones muy pequeñas. Se utiliza con
frecuencia en rodilla, hombro, tobillo, cadera y muñeca, para abordar problemas como
desgarros de menisco o ligamentos, lesiones de cartílago, cuerpos libres, pinzamientos y choque femoroacetabular.
Al realizar solo pequeñas incisiones sobre la piel (en lugar de heridas amplias), suele lograrse
menos dolor postoperatorio, menor cicatriz y una recuperación más rápida.
Si ya te dijeron que tienes una lesión en menisco, ligamentos, cartílago o pinzamiento en hombro o cadera,
es posible que seas candidato a artroscopía. Una valoración a tiempo permite elegir el momento ideal de la cirugía
y evitar que la articulación se deteriore más.
¿Cuándo considerar una artroscopía?
- Dolor articular persistente (rodilla, hombro, tobillo, cadera, muñeca) que no mejora con tratamiento conservador.
- Sensación de bloqueo, trueno o “tope” al mover la articulación.
- Inestabilidad: que la articulación “falle” o se salga de su lugar (por ejemplo, hombro que se luxa con frecuencia).
- Estudios de imagen (radiografías, resonancia) que muestran desgarros, cuerpos libres o lesiones de cartílago.
- Lesiones deportivas o traumáticas con limitación importante de la movilidad o del rendimiento.
Evaluación ortopédica previa a la artroscopía
Antes de plantear una cirugía, el ortopedista realiza una valoración integral para confirmar el diagnóstico,
conocer tus expectativas y definir si la artroscopía es la mejor opción en tu caso.
- Historia clínica detallada: tipo de dolor, tiempo de evolución, actividades que lo desencadenan, antecedentes de lesiones o cirugías.
- Exploración física dirigida a la articulación afectada (rodilla, hombro, tobillo, cadera, muñeca): rangos de movimiento, estabilidad, fuerza y maniobras específicas.
- Revisión de estudios: radiografías y, en muchos casos, resonancia magnética para valorar meniscos, ligamentos, cartílago y estructuras profundas.
- Explicación del plan: si la artroscopía está indicada, qué se buscará y qué se pretende corregir dentro de la articulación.
¿En qué zonas del cuerpo se realiza la artroscopía?
- Rodilla: lesiones de meniscos, ligamento cruzado, cartílago, cuerpos libres y sinovitis. Las incisiones se realizan alrededor de la rótula y en la parte anterior de la rodilla.
- Hombro: desgarros del manguito rotador, inestabilidad, pinzamiento subacromial, bursitis. Se hacen pequeñas incisiones alrededor de la parte anterior y lateral del hombro.
- Tobillo: lesiones de cartílago, cuerpos libres, sinovitis o secuelas de esguinces. Las incisiones suelen ubicarse a los lados del talón y parte anterior del tobillo.
- Cadera: choque femoroacetabular, lesiones de labrum, cartílago. Las incisiones se realizan en la región anterior y lateral de la cadera, guiadas cuidadosamente por imágenes.
- Muñeca y otras articulaciones: lesiones de ligamentos, cartílago o cuerpos libres en espacios articulares pequeños, con incisiones milimétricas alrededor de la articulación.
¿En qué consiste la artroscopía?
Durante la artroscopía, el ortopedista introduce una cámara muy pequeña (artroscopio) a través de una incisión,
y por otras incisiones milimétricas introduce instrumentos finos para diagnosticar y tratar la lesión en el mismo acto quirúrgico.
- Anestesia regional o general, según la articulación y el tipo de procedimiento.
- Incisiones pequeñas sobre la piel (generalmente de menos de 1 cm) en zonas estratégicas alrededor de la articulación.
- Visualización interna con cámara de alta definición para ver meniscos, cartílago, ligamentos y otras estructuras.
- Tratamiento de la lesión: recorte o reparación de menisco, reconstrucción de ligamento, limpieza de cartílago, extracción de cuerpos libres, etc.
- Cierre de incisiones con puntos pequeños y colocación de vendaje o inmovilización según el caso.
Recuperación y rehabilitación después de la artroscopía
Aunque la artroscopía es menos invasiva que una cirugía abierta, sigue siendo un procedimiento quirúrgico y requiere
cuidados y rehabilitación. El objetivo es que la articulación recupere movilidad, fuerza y estabilidad de forma progresiva.
- Manejo del dolor e inflamación con medicación y medidas físicas (hielo, elevación, vendaje).
- Rehabilitación dirigida según la articulación y el procedimiento: movilidad temprana, fortalecimiento y ejercicios específicos.
- Indicaciones de apoyo (uso de muletas, cabestrillo, bota) y tiempos aproximados para volver al trabajo o deporte.
Resultados que puedes esperar
- Disminución del dolor relacionado con la lesión tratada (menisco, ligamentos, pinzamiento, etc.).
- Mejor movilidad y función de la articulación intervenida.
- Menor cicatriz y, en muchos casos, recuperación más rápida que con cirugías abiertas tradicionales.
- Mayor confianza para retomar tus actividades diarias, laborales o deportivas.
Mensaje clave: la artroscopía no es “una cirugía más”, es una herramienta que permite diagnosticar y corregir
lesiones por dentro de la articulación con incisiones mínimas. Si llevas tiempo con dolor o limitación y ya te han
hablado de una posible cirugía, una valoración ortopédica especializada puede ayudarte a decidir el mejor momento
y la mejor opción para ti.
¿Por qué acudir con un ortopedista y traumatólogo para valorar artroscopía?
- Experiencia específica en cirugía artroscópica de rodilla, hombro, tobillo, cadera y muñeca.
- Interpretación detallada de estudios de imagen para indicar la cirugía sólo cuando realmente está justificada.
- Plan integral que incluye preparación previa, procedimiento, rehabilitación y seguimiento hasta tu recuperación funcional.
No se trata solo de “entrar al quirófano”, sino de hacerlo con un diagnóstico claro, objetivos definidos y un plan de recuperación.
Si tienes dudas sobre si necesitas artroscopía o quieres una segunda opinión, una consulta puede darte la claridad que necesitas
para decidir con tranquilidad.