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Cirugía de columna mínimamente invasiva y descompresión

Cirugía de Columna: Alivio del Dolor, Descompresión Nerviosa y Estabilidad para Volver a Moverte con Confianza

La cirugía de columna está dirigida a pacientes con dolor cervical o lumbar intenso, ciática, adormecimiento, debilidad o limitación importante en sus actividades, debido a problemas como hernia de disco, estenosis del canal lumbar, inestabilidad, espondilolistesis, deformidades o fracturas. El objetivo no es solo “operar la espalda”, sino descomprimir los nervios, estabilizar las vértebras y mejorar tu calidad de vida cuando el tratamiento conservador ya no es suficiente.

Si tu espalda te duele de forma constante, el dolor baja a glúteo o pierna, sientes hormigueo o debilidad, y ya probaste medicamentos y terapia sin mejoría adecuada, es momento de una valoración especializada. En algunos casos, la cirugía de columna puede ser la diferencia entre vivir condicionado por el dolor o recuperar tu movilidad.

¿Cuándo considerar cirugía de columna?

  1. Dolor lumbar o cervical intenso y persistente que no mejora con tratamiento conservador (medicación, fisioterapia, reposo guiado).
  2. Dolor que se irradia a brazo o pierna (ciática o braquialgia), acompañado de hormigueo o adormecimiento.
  3. Debilidad, pérdida de fuerza o sensación de “pierna que falla” al caminar.
  4. Estenosis del canal lumbar con dificultad para caminar distancias cortas por dolor o calambres.
  5. Fracturas, inestabilidad o deformidades (como espondilolistesis) documentadas en estudios de imagen.

Evaluación ortopédica y traumatológica de la columna

Antes de indicar una cirugía, se realiza una valoración integral para confirmar el origen del dolor, el grado de compromiso neurológico y el tipo de procedimiento más adecuado para ti.

  1. Historia clínica detallada: tipo de dolor, tiempo de evolución, actividades que lo intensifican, respuesta a tratamientos previos, antecedentes de caídas o fracturas.
  2. Exploración física: postura, movilidad de columna, sensibilidad, fuerza muscular, reflejos y maniobras que orientan a compresión nerviosa.
  3. Revisión de estudios (radiografías, resonancia magnética y/o tomografía) para valorar discos, vértebras, canal medular y raíces nerviosas.
  4. Clasificación del problema: hernia de disco, estenosis del canal, inestabilidad, fractura, deformidad o combinación de varios factores.

Tipos de cirugía de columna más frecuentes

  1. Cirugía descompresiva (por ejemplo, discectomía, laminectomía, foraminotomía): orientada a liberar la presión sobre los nervios o la médula cuando existe hernia de disco o estenosis.
  2. Cirugía de fusión o estabilización: se utilizan tornillos, barras y/o cajas intersomáticas para estabilizar segmentos con inestabilidad, espondilolistesis o deformidad.
  3. Cirugía mínimamente invasiva de columna (en casos seleccionados): a través de incisiones más pequeñas, con apoyo de tecnología e imagen, se busca disminuir daño muscular y favorecer una recuperación más rápida.
  4. Corrección de deformidades (escoliosis, cifosis significativas) en pacientes específicos, para mejorar alineación y funcionalidad.

¿En qué consiste la cirugía de columna?

El procedimiento exacto depende del diagnóstico, pero el objetivo común es liberar estructuras nerviosas comprimidas y/o estabilizar segmentos dañados para reducir dolor y mejorar función.

  1. Anestesia general en la mayoría de los procedimientos, con monitoreo estrecho durante toda la cirugía.
  2. Incisión sobre la región cervical, dorsal o lumbar, según el nivel a tratar. Puede ser clásica o mínimamente invasiva, según el caso.
  3. Descompresión: retiro del fragmento de disco, hueso o ligamento que está presionando los nervios o la médula.
  4. Estabilización (cuando se requiere): colocación de tornillos, barras y/o cajas para dar soporte a la columna mientras se consolida el hueso.
  5. Cierre de la herida, colocación de drenajes (en algunos casos) y vendaje.

Rehabilitación después de la cirugía de columna

La recuperación no termina en el quirófano. Una rehabilitación adecuada es clave para ganar fuerza, mejorar movilidad y proteger la cirugía a largo plazo.

  1. Manejo del dolor y cuidado de la herida en las primeras semanas, siguiendo las indicaciones médicas.
  2. Movilización temprana (levantar, caminar) de forma progresiva y segura, según el tipo de cirugía.
  3. Ejercicios de fortalecimiento para la musculatura lumbar, abdominal y de miembros inferiores.
  4. Educación en higiene de columna: cómo sentarse, levantarse, cargar objetos y evitar movimientos de riesgo.
  5. En algunos casos, uso temporal de faja o corsé según indicación médica.

Resultados que puedes esperar

  1. Disminución importante del dolor, especialmente del dolor que baja a brazo o pierna (ciática/braquialgia).
  2. Mejoría de la capacidad para caminar, permanecer de pie y realizar actividades cotidianas.
  3. Reducción de síntomas neurológicos (hormigueo, calambres, debilidad) en muchos pacientes, según el grado de daño previo.
  4. Incremento de tu calidad de vida al recuperar funciones que habías dejado por el dolor o la limitación.

Mensaje clave: la cirugía de columna no es para todos, pero cuando está bien indicada puede significar la diferencia entre vivir limitado por el dolor o retomar una vida más activa y funcional. Una valoración con ortopedista y traumatólogo especializado en columna te ayudará a saber si este es el paso adecuado para ti.


¿Por qué acudir con un ortopedista y traumatólogo para cirugía de columna?

  1. Experiencia en patología de columna: hernias de disco, estenosis, inestabilidad y fracturas.
  2. Interpretación precisa de resonancia, radiografías y tomografía para indicar cirugía solo cuando realmente es necesaria.
  3. Plan integral que incluye manejo conservador, cirugía (si se requiere), rehabilitación y seguimiento a largo plazo.

No se trata solo de “operar la espalda”, sino de cuidar tu columna para el resto de tu vida. Si ya cambiaste tu rutina, tu trabajo o tus actividades por dolor de espalda o ciática, una consulta puede ser el primer paso para recuperar tu tranquilidad y tu movilidad.

  • El dolor lumbar es una de las principales causas de incapacidad laboral a nivel mundial.
  • No todas las hernias de disco requieren cirugía; muchas mejoran con manejo conservador adecuado.
  • Cuando existe compresión importante de nervios, la cirugía puede evitar mayor daño neurológico.
  • La rehabilitación y la higiene de columna son claves para mantener los resultados a largo plazo.
  • Un buen control de peso, fuerza muscular y hábitos posturales protege tu espalda después de la cirugía.
  • Evaluación clínica completa
    1. Revisión detallada de tu dolor, síntomas neurológicos y limitaciones en la vida diaria.
    2. Análisis de tu actividad laboral, posturas y hábitos que puedan influir en el problema.
    3. Explicación clara de las posibles causas de tu dolor de espalda y ciática.

  • Estudios e interpretación
    1. Revisión de radiografías, resonancia o tomografía si cuentas con ellos, o solicitud de nuevos estudios si se requieren.
    2. Identificación de hernia de disco, estenosis, inestabilidad o fracturas si las hay.
    3. Valoración del riesgo neurológico y necesidad (o no) de cirugía.

  • Plan de tratamiento y seguimiento
    1. Diseño de un plan personalizado: manejo conservador, bloqueos, cirugía o combinación de ellos.
    2. Recomendaciones de hábitos, ejercicio y cuidados de la columna adaptados a tu realidad.
    3. Programación de citas de control para evaluar tu evolución y ajustar el tratamiento.

Ortopedista y Traumatólogo en Chihuahua

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