Reconstrucción de Ligamentos:
Estabilidad, Fuerza y Confianza para Volver a Caminar, Correr y Vivir sin Miedo a una Nueva Lesión
La reconstrucción de ligamentos es un procedimiento quirúrgico diseñado para restaurar la estabilidad
de articulaciones como la rodilla y el tobillo, cuando existen desgarros completos o lesiones crónicas que causan
inestabilidad, dolor repetitivo o limitación para actividades deportivas y de la vida diaria. Es especialmente útil en lesiones del
ligamento cruzado anterior (LCA) en rodilla y de los ligamentos laterales del tobillo cuando ya no responden al tratamiento conservador.
Si tu rodilla “se va”, se atora, truena o te da miedo girar o correr, o si tu tobillo se dobla constantemente,
es probable que exista una lesión ligamentaria. La reconstrucción puede devolverte la confianza para moverte sin temor.
¿Cuándo considerar una reconstrucción de ligamentos?
- Inestabilidad persistente en rodilla o tobillo a pesar de fisioterapia y fortalecimiento.
- Desgarro completo del ligamento cruzado anterior (LCA) o ligamentos laterales del tobillo confirmado por resonancia.
- Sensación de que la articulación “falla”, “truena” o “se va” al girar, cambiar de dirección o bajar escaleras.
- Limitación para deportes, correr, saltar o actividades laborales que requieren estabilidad.
- Esguinces repetitivos con dolor crónico o secuelas de lesiones mal tratadas.
Evaluación ortopédica y traumatológica de la lesión ligamentaria
El objetivo es confirmar la lesión, el grado de inestabilidad y el tipo de reconstrucción más adecuado
según tu actividad, edad y expectativas funcionales.
- Historia clínica detallada: cómo ocurrió la lesión, cuántas veces se repite, síntomas de fallos, dolor o limitación.
- Exploración física específica con pruebas de estabilidad (Lachman, cajón anterior, pivot shift, pruebas de inversión/eversion en tobillo).
- Revisión de estudios como resonancia magnética para valorar ligamentos, meniscos, cartílago y estructuras asociadas.
- Clasificación de la lesión: parcial, completa, crónica, combinada o con lesiones asociadas.
¿En qué articulaciones se realiza la reconstrucción de ligamentos?
- Rodilla: reconstrucción del LCA, ligamento cruzado posterior (LCP) y ligamentos colaterales.
Las incisiones se realizan alrededor de la rótula y en la parte anterolateral de la rodilla.
- Tobillo: reconstrucción de ligamento lateral anterior (ATFL) y complejo lateral en casos de inestabilidad crónica.
Las incisiones van sobre el lado externo del tobillo.
- Hombro: casos seleccionados de inestabilidad glenohumeral, aunque suele optarse más por artroscopía.
- Muñeca y otras articulaciones: lesiones ligamentarias específicas que requieren reparación reconstructiva.
¿En qué consiste la reconstrucción de ligamentos?
El procedimiento consiste en retirar el ligamento dañado y colocar un injerto que reemplaza su función,
devolviendo estabilidad y fuerza a la articulación.
- Anestesia regional o general según el tipo de articulación y complejidad del caso.
- Realización de incisiones pequeñas alrededor de la articulación para preparar el área y guiar los instrumentos.
- Obtención del injerto (tendón propio del paciente: semitendinoso, cuádriceps, o injerto de banco).
- Colocación del injerto a través de túneles óseos creados en el fémur, tibia o peroné, según el caso.
- Fijación del nuevo ligamento con tornillos especiales o dispositivos de suspensión.
- Revisión de estabilidad y cierre de las incisiones.
Rehabilitación después de la reconstrucción ligamentaria
La rehabilitación es fundamental y representa gran parte del éxito de la cirugía. Su objetivo es
recuperar fuerza, estabilidad, movilidad y propiocepción.
- Manejo de inflamación y dolor en las primeras semanas.
- Movilidad progresiva según protocolos específicos del ligamento reconstruido.
- Fortalecimiento del cuádriceps, isquiotibiales y musculatura estabilizadora.
- Ejercicios de equilibrio y propiocepción para evitar que la lesión se repita.
- Retorno al deporte generalmente entre 6 y 9 meses, dependiendo del caso.
Resultados que puedes esperar
- Mayor estabilidad al caminar, correr y realizar cambios de dirección.
- Disminución del dolor relacionado con la inestabilidad previa.
- Mejora en el rendimiento deportivo en pacientes activos.
- Menor riesgo de nuevas lesiones y de desgaste articular a largo plazo.
Mensaje clave: una articulación inestable no solo limita el movimiento, también aumenta el riesgo de lesiones repetitivas
y desgaste prematuro. La reconstrucción de ligamentos puede devolverte seguridad, fuerza y funcionalidad para volver a tus actividades sin miedo.
¿Por qué acudir con un ortopedista y traumatólogo para reconstrucción de ligamentos?
- Experiencia específica en lesiones ligamentarias de rodilla, tobillo y otras articulaciones.
- Interpretación precisa de resonancias y estudios para indicar cirugía solo cuando es realmente necesaria.
- Plan integral que incluye diagnóstico, cirugía, rehabilitación y seguimiento personalizado.
No se trata solo de “reparar un ligamento”, sino de recuperar la estabilidad y la confianza en cada uno de tus pasos.
Si ya dejaste de hacer ejercicio, correr o incluso caminar con seguridad, una valoración puede ayudarte a decidir
si la reconstrucción ligamentaria es el siguiente paso para volver a tu vida activa.